La punción seca es una técnica de fisioterapia que consiste en la introducción de agujas finas en los músculos afectados para desactivar los puntos gatillo (PGM). Los puntos gatillo son zonas hiperirritables dentro de una banda tensa del músculo, que pueden causar dolor local o referido.
Se denomina «seca» porque no se infiltra ningún tipo de sustancia, a diferencia de otros procedimientos que utilizan inyecciones de anestésicos o corticoides.

El mecanismo de acción de la punción seca se basa en dos principios fundamentales:
Estimulación mecánica: la introducción de la aguja en el punto gatillo produce una respuesta de espasmo local, lo que provoca una relajación del músculo y una reducción del dolor.
Modulación del sistema nervioso: al actuar sobre los receptores del dolor y la tensión muscular, se genera una respuesta neurofisiológica que disminuye la hipersensibilidad de la zona.
La punción seca ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de diversas patologías musculoesqueléticas, especialmente aquellas relacionadas con el síndrome de dolor miofascial (SDM). Algunas de sus principales indicaciones incluyen:
Dolor muscular crónico (fibromialgia, sobrecarga muscular, contracturas persistentes).
Lesiones deportivas (sobrecargas musculares, tendinopatías, recuperación postcompetición).
Cervicalgia y lumbalgia (dolor de cuello y espalda baja relacionado con la tensión muscular).
Síndrome del túnel carpiano (cuando hay una afectación muscular asociada).
Cefaleas tensionales (dolores de cabeza asociados a tensión muscular en el cuello).

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